El chacacha del tren

Se nota que estamos en verano, no hay duda. No sólo por lo contado por Juan (que también) sino porque la gente va bastante más ligerita de ropa y de vergüenza. Y si a eso le unimos el calor que hace en la mayoría de los sitios, conseguimos un cocktail de erotismo/salidismo muy malo.
En concreto, quiero hablaros de mis experiencias en los trenes durante unos pocos días que llevamos en Reus, Cataluña, Dani, unos cuantos amigos y yo. Hemos hecho 4 viajes en tren. De esos 4, en 3 de ellos he acabado, digamos más calenturiento de lo normal.
Explicacion:
En el primer viaje, una chica de unos 30 años, no excesivamente guapa, con no excesivo buen cuerpo, pero muy sensual se sento prácticamente enfrente mío, con una faldita muy muy corta, y cruzando las piernas de un lado para otro, enseñando muslo, hizo que no pudiera apartar la mirada de sus piernas.
En el 3º viaje una chica de unos 25, aproximadamente, con un muy generoso escote y unos pechos casi-perfectos se movía, apoyandose en una amiga suya, de forma que su canalillo me apuntara directamente a los ojos. Tampoco pude apartar la mirada de ella en todo el trayecto (casi una hora).
Pero lo mejor fue en el 2º. No fue un viaje muy largo, pero sí muy intenso. Mientras hablabamos mis amigos y yo un par de chicas (bastante jóvenes y con muy buen cuerpo) pasaron delante nuestro y se metieron en un compartimento separado del nuestro por sólo un cristal transparente. Yo, como es lógico, las miraba de vez en cuando para intentar ver algo interesante. Y vaya si lo vi: de pronto vi como una de ellas empezaba a menear el trasero, como si estuviera bailando y a la otra en bikini restregandose contra su amiga. Se lo dije a Dani y no me creyo, pero cuando mi primo le explico lo que estaba viendo se convenció de que lo que decía era cierto. Se cambió de sitio con mi primo (que decía no estar especialmente interesado en el asunto) y se puso a disfrutar de la actuacion, que resultó ser una mezcla entre danza del vientre y reggaeton. El toque gracioso llegó cuando una de las chicas, al ver que no apartabamos la mirada de ellas, aún sonriente, se acercó a nosotros, abrió la puerta que nos separaba y nos dijo algo asi como: bueno, ya habéis visto el show, ahora a pagarnos 5€ por cabeza. Obviamente, no lo hicimos, pero no pudimos hacer otra cosa que sonreir y despedirnos amablemente al salir del tren.
Estoy deseando volver a coger el tren unas cuantas veces más.
Catalunya tiene unas mozas… *babas* Tengo ganas de volver (aunque todavía siga aquí, en Reus xD).
Lo del 2º viaje: son putas, putas, y todavía más putas.